
Yo que soy americano,
no importa de que país,
quiero que mi continente
viva algún día feliz.
La Segunda Independencia- Rubén Lena
Yo que soy americano,
no importa de que país,
quiero que mi continente
viva algún día feliz.
La Segunda Independencia- Rubén Lena
¡América Latina Libre!
Esta vez no se trata del gordo y el flaco, ni del tonto ni el inteligente, ni de Pinky y Cerebro, ni de Pedro y Pablo, ni de Dios y Satán, se trata de nosotros mismos. Y no es la típica de nuestro yo interno, y de lo ensimismados que estamos en nosotros mismos y toda la parafernalia. Bueno, un poco sí.
Chileno, Argentino, Mexicano, Peruano, Venezolano, Guatemalteco, Ecuatoriano, Boliviano, todos latinos, muchas veces clandestinos.
Pero si de esa lista quitamos a la mayoría y dejamos sólo a Bolivia, Chile y Perú… ¿Qué tiene? ¿Le dolió la guata? Lo sé, lo leo en sus ojos, siente repudio y piensa: ¡Bah, nosotros somos superiores, jamás nos mezclaremos con esa chusma! Son todos unos indios culecos que viven en ruquitas.
El problema, chileno amigo mío, es que usted se burla de nuestros coterráneos, quienes tal como nosotros son de origen indígena, lo que no va en desmedro de quién usa chiporro, sino del tarado que se burla de quién lleva una manta. El problema, es que usted se cree superior por tener una tez un pichín más blanca, que para lo único que le sirve es para insolarse. El problema es que usted tiene una escolaridad prácticamente nula, que sólo le ha permitido tener una visión sesgada de los hechos, más aún de la historia y la actualidad. El problema mi estimadísimo lector, es que no hay problema. O por lo menos no debería haberlo. El trío unido en Visviri, el punto más septentrional de Chile, más que diferencias, sólo tiene similitudes, y esto va más allá del mero, ¿digo mero?, importantísimo hecho, de ser humanos. Hemos tenido historias muy similares, los tres países fueron, primero parte del imperio del sol, luego explotados por los colonos españoles, para terminar sumidos en sangrientas guerras de independencia. Los tres pasaron por reformas agrarias fallidas por no tener un pueblo culturalmente preparado para ello, por dictaduras crueles y guerras civiles injustas. Y no sólo compartimos orígenes e historia, sino, que guardando las diferencias, tenemos los mismos entuertos: Somos esclavos del dinero, no nos damos cuenta de que estamos siendo recolonizados por los españoles. Nos chupan la sangre con altísimos precios, y lo que es peor no encadenan con cuentas impagables y monopolizan nuestros servicios básicos. La lista de líos comunes es interminable, pero para qué seguir arruinando el ánimo con negatividad. Basta con identificar los problemas y solucionarlos; no es necesario darle tantas vueltas, pues lo único que se consigue es terminar llorando en el suelo como niñito
Y ahora se viene lo bueno, lo debatible, lo refutable, lo, para suavizar la cosa, conversable. ¿Somos o no hermanos? Pues si, ya…ya sé que hermanos de sangre no…¿O sí? En la zona sur de Perú, norte de Chile y oeste de Bolivia, se mezclan la cultura quechua y aymará, sin lograr distinguirse si esa chola (mujer indígena aymará) que va cruzando la frontera (¿cuál frontera? ¿Ese montón de piedras en medio de la nada?), es tacneña, ariqueña, o paceña. Las similitudes son tantas, que hasta los gentilicios suenan parecidos.
Recuerdo, que cuando regresaba de La Paz, antes de llegar a la aduana chilena un empleado del bus le preguntó a todos los pasajeros su nacionalidad, la mayoría chilenos y bolivianos. Lo interesante es que junto a mí viajaba una señora regordeta y de tez curtida. ¿De dónde es usted señora? Inquirió el hombre. De Churiguaya, respondió la mujer. ¿De dónde? ¿de Bolivia o de Chile? Tras un incomodo silencio, sobre todo para el estresado empleado, la mujer le mostró su carné de identidad. ¡Ah, chilena! Dijo aliviado el copiloto. Inefable.
Podemos seguir así durante horas, recitando ejemplos de nuestras similitudes, de por qué somos hermanos. Podemos hablar de la cueca, que aunque es el baile nacional de Chile, se baila una muy similar en Bolivia. Podemos hablar de palabras que juramos son nuestras, desde caca, hasta guagua, desde mazo, hasta, te pasaste, desde mina, hasta agarrar, que aunque usted no lo crea, son usadas a lo largo de toda Latinoamérica, sobre todo en Perú.
Sin embargo lo más sorprendente es el motivo de nuestra discordia, una guerra terminada hace 125 años. Un conflicto que ya pasó a la historia, que ni siquiera nuestros abuelos alcanzaron a vivir, o si lo hicieron eran tan sólo unos niños sin conciencia, tal como lo son nuestros compatriotas que en su ignorancia son capaces de dar su vida por la Patria, por defender su bandera, su escudo, su estandarte, su tierra, del invasor. Amar a la patria es excelente, lo malo es no saber distinguir al invasor. Aún creen que el boliviano abusaba del chileno, y que el peruano reclama injustamente el “Mar de Grau”. La televisión y los medios amarillistas exaltan los ánimos de manera increíble, haciendo olvidar que el inglés era quién recibía todas las ganancias del salitre, y que hoy en día la minera Escondida percibe tantas ganancias como Codelco.
Si hay quienes se miran de soslayo por lo sucedido hace 130 años, dónde todos los litigantes resultaron perdedores, ¿cuán cargado estará entonces el aire rwandés? Hace menos de 15 años, Rwanda se sumergió en una guerra étnica donde más de un millón de humanos murió a machetazos. ¿Qué queda para ellos entonces? ¿Para alemanes y polacos? ¿Para palestinos y judíos? En fin… Con esfuerzo logro entender, que aún repercuta el estruendo de las balas disparadas por el MIR y el Patria y Libertad, ¿pero que las bayonetas no hayan sido carcomidas por la sal del desierto? Simplemente no cabe en mi cerebro en desarrollo.
Según Freud, los hombres nos guiamos por dos impulsos básicos, el erótico y el tanático. El primero es una cuestión obvia, alguien por ahí dijo alguna vez: Los estrógenos mueven al mundo, bueno ese no es el tema de esta redacción. El segundo impulso, el impulso de la muerte, como dijo Freud es inherente al hombre. Un niño pequeño, sin saber porqué, rompe sus juguetes, revienta hormigas, escupe y quiebra platos. La madre, siempre compasiva, es quien, por medio de la educación controla estos impulsos. Pero estas enseñazas de cuna no son suficientes para crear a un hombre de bien; es necesario para ello un medio donde el por favor y el con permiso primen, donde la televisión nos enseñe a respetarnos y no a ver los traseros de las modelos argentinas, dónde el aire sea respirable, dónde se acepten todo tipo de opiniones, donde uno pueda olvidar su billetera y recibirla de vuelta intacta. Esa es la falencia de nuestros países: Carecemos de un sistema funcional de educación. Ese es el pilar base de la sociedad, pues sin el, no es más que sUciedad.
Como comentaba anteriormente, los medios de comunicación masivos, es decir, la televisión de acceso público, y en cierta medida la radio, nos han instruido, ¿Cuántos de nosotros recuerdan con nostalgia series infantiles? ¿Y cuantos de nosotros recuerdan con nostalgia libros infantiles? Consciente de ello, el que tiene el poder, sea quién sea (supongo que no es nadie más que don dinero) nos ha bombardeado con información sesgada, exaltando los ánimos ante el más mínimo movimiento boliviano o peruano. Y bueno, ellos no se quedan atrás; al tener Bolivia un pueblo tanto o más inculto que Chile, el gobierno atribuye la causa de sus problemas al flaco largo, y los chilenos, obviamente responden airados. Pero, ¿por qué jamás de los jamases nadie reclama contra Argentina? La mayoría respondería, pues…porque no hay problema. ¿Qué no? Primero tenemos el antiguo problema limítrofe de los Campos de Hielo Sur, luego, y más grave aún, el de la Antártica (parte de nuestro territorio antártico es reclamado por Argentina y el Reino Unido), y finalmente, nuestra dependencia energética. El Gas natural, con el cual cada mañana nos duchamos plácidamente, proviene, en su mayoría de pozos ubicados en la Patagonia Argentina, los cuales, para el desconocimiento de muchos, fueron regalados por el gobierno chileno. Tras la guerra del Pacífico, Chile estaba tan desgastado, que ante los requerimientos de Argentina (a punta de cañón), Chile se vio en la obligación de ceder 880.000 km² de oro negro.
¿Hay algo entonces que nos obligue a ser más amigos de los argentinos que de los bolivianos y peruanos? Como es de esperarse más de alguien alegará la pureza de raza del chileno. Otro problema de la educación. Es cosa de mirar por la calle, para observar en cada esquina piel canela, pelo negro, pómulos sobresalientes, ojos andinos, turgentes pechos y sobre todo amplias cadera.
Cito al periodista Peruano Carlos A. Quiroz: “…La identidad racial de una persona debe ser una opción personal, un derecho de cada individuo. Por cierto, dicen algunos que no existen las razas humanas puras. Pero esta opción de identidad debería darse como resultado del verdadero conocimiento de nuestros orígenes. ¿Cómo podemos los peruanos conocer quienes somos, si es que recibimos una versión manipulada de nuestra historia y cultura? ¿Cómo podemos valorar nuestra raza nativa, si nos enseñan a despreciarla?… Los nefastos resultados de esta lamentable auto discriminación, son obvios en todos los aspectos de la sociedad peruana actual…” Esta claro, el problema no es sólo nuestro. Pero la diferencia radica en que el chileno se cree el cuento, se cree ario de ojos azules, y se siente superior por ello, cuando en realidad sólo el 5% de los chilenos es descendiente directo de europeos. Otro inconveniente de nuestro sistema.
Basta de negatividad.
“Le he dado como caja” a nuestras similitudes, pero no podemos olvidar nuestras diferencias, que van desde el acento, hasta la comida. Pasé un buen rato hojeando libros y navegando en Internet antes de escribir estas líneas, y se me hace muy, pero muy difícil encontrar diferencias sustanciales, sólo cosas, por decirlo así, locales, geográficas, como lo son la comida o el acento. Cabe destacar que dentro de las tres naciones existen obvias diferencias: Iquitos y Lima, Cobija y Cochabamba, Quellón y Antofagasta. Sin embargo, la unidad y el orgullo nacional se mantienen a lo largo y ancho de tres territorios soberanos. Claro que dentro de estos terruños también hay discordias y separatismos, como ocurre entre Sucre y La Paz u Osorno y Valdivia. Pero a la hora de presentarse fuera, de gritar el nombre de la patria, todos responden al unísono al llamado de la bandera. Y ya que se está en eso ¿Qué acaso hay alguien que no se siente Americano? ¿Existe algún latino, que no se sienta orgullo de serlo? Es por eso que, aunque no nos guste, debemos seguir el ejemplo de “Estados Unidos de América”, e izar sobre todas las banderas, una única, grande, nuestra. A todos nos jode que gringolandia se atribuya el titulo de América, pero es que simplemente les hemos dejado, nos hemos subordinado y sólo nos quejamos. Quejarse es un paso, pero hay que trabajar, el punto es que no sabemos hacia dónde deben apuntar nuestros esfuerzos, no sabemos cuál debe ser nuestro objetivo. Esa meta, es, según mi parecer, la mancomunión política y cultural de América, el sueño de Simón Bolívar, la Gran Bolivia (No confundir con los tiros al aire de Chávez), para así, algún día, ojalá no muy lejano, vivir en una gran Unión Americana, en la cual se hayan olvidado todas las discordias y enemistades. Que este futuro se haga realidad y que algún día vivamos todos juntos como hermanos radica, no en someternos a un gobierno totalitario, en el cual las diferencias se mimeticen bajo la hoz, ni en transformarnos en una gigantesca nación dominada por el martillo de la tecnocracia capitalista, donde lo que prime sea el dinero, radica simplemente en tener siempre en mente que el único elemento común de los hombres es precisamente la diferenciación, un ejemplo que debemos tomar como modelo, para lograr llegar como hermanos hasta el final. Es por eso que esta redacción está segura de que el respeto hacia la diversidad permite alcanzar una convivencia en armonía. Ese es ese ha de ser el espiritu de Latino América, de una Latinoamérica que bogue tanto por el bienestar común como por el personal, de una Latinoamérica equitativa, de una Latinoamérica libre, de una Latinoamérica donde no se sacrifique libertad por igualdad, de una Latinoamérica que se funda en un arco iris de múltiples colores, de una Latinoamérica, valga la redundancia, LATINA.
S








ejem bueno dejo un comentario para q no creas q te odio TANTO.. no mentiraa xD en bueeeeena saludos
shau shau
emmm,
en principio parece una lata leer este ensayo, pero despues de leido no puedo dejar de concordar con el.
el probloema principal es que nuestra cultura (de estos 3 pueblos y de latinoamerica en general) es que no se pueden dejar de hacer diferencias entre las distintas personas
que alguien discrimina al otro por ser de tal nacionalidad, que la religion, que el partido politico, que el emple o el nivel sociocultural; cuando nadie se da cuenta que justamente hacemos estas diferencias por falta de cultura y de madurez…por ignorancia!!!
si conocieramos realmente a nuestros vecinos, probablemente tendriamos una vision mucho más realista de cada una de las sociedades y solo tal vez dejariamos de echarle la culpa al otro por nuestras propias carencias
cada una de nuestras culturas conlleva un sincretismo parecido con una formacion ciertamente similar (como naciones), tal vez estoy redundando en lo mismo…xD
somos hermanos aunque no nos relacionemos constantemente
siempre habra personas que no acepten a otras por algun motivo, pero siempre hay que tener fundamentos firmes sobre los cuales opinar
>”hay que odiarlos a ellos porque nos odian a nosotros, los crian para que nos desprecien”<
ese es el fundamento de algunos, muy poco valido a mi juicio porque como sabemos si nos odian realmente y de ser asi, en que nos influye a nosotros
preocupese cada cual de sus asuntos y deje vivir al resto en paz
esta es mi opinion sobre el tema
es dificil tratar de resumir opiniones sobre temas tan complejos, pero que nacen de problemas simples
¿Por que el ser humano no es capaz de vivir en paz con sus vecinos?
¿por que no es capaz de aceptar al resto de las peronas?
me despido
saludos
emm, no creo q seamos mas amigos de los argentinos y discriminemos al resto, sino que hay quienes se fijan mas en los problemas con peru y bolivia que en los problemas con argentina, o viseversa
en todo caso todos los problemas con nuestros vecinos son por ignorancia e incapacidad de convivencia con otras personas, no solo con nuestros vecinos, sino que dentro de nuestra propia sociedad o familias.
Lei por ahí que es condición humana aborrecer a quien se le ha hecho daño y también que, ésto dicho por Cervantes: hay quienes pelean tanto hasta perdor los dos ojos con tal que el adversario pierda almenos uno …¿que loco no?
Que interesante articulo, espero que algun dia nuestros paises hermanos vivan en armonia para un futuro mejor…
Tengo un sueño…
AMERICA ES LO MEJOR!
soy de argentina
http://ceci-fer.blogspot.com/
bueno esta bien su investigacion me parese buena idea uss perspectivas siga adelante por DI NICOLA